Érase un muñeco a una nariz pegado
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Érase un muñeco a una nariz pegado

En esta entrada os quiero contar un poco más del proceso creativo de mis muñecos.

Comencé tejiendo un oso y quería que la cabeza fuera una única pieza, así que comencé por la nariz. ¡Ay! tejí infinidad de narices y ninguna me convencía.

Hasta que dí con la que más me gustó.

Luego tejí muuuchas orejas, los ojos y el palito del sonajero.

Después de un año comencé a tejer el cuerpo pero no me terminaba de convencer. Probé un montón de barrigas, y culetes y piernas…

He aprendido que si me atasco en algún proyecto, lo mejor es guardarlo en un cajón durante al menos tres semanas y cuando lo retomo, la primera impresión es la que cuenta. Así que guardé los cuerpos unos cuantos meses y mientras tanto tejí unos muñecos a mis hijos basados en unos dibujos animados. Esta entrada es sobre su historia. Al tejerlos, me di cuenta de lo que era importante y de las modificaciones que tenía que hacer.

Y así por fin tejí un muñeco que realmente me gustaba, achuchable, grande y blandito.

Aquí puedes ver la galería de muñecos. ¿Cúal es tu favorito?

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